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Tarot Dioses Egipcios: Thot

Thot es el nombre Griego del Dios que los egipcios llamaban Djeuti, siendo uno de los más antiguos de Egipto y una de sus divinidades principales. Su nombre significa “el que mide” y se le solía añadir el adjetivo semsu, el grande.

Habitualmente está representado por el ibis, aunque en ocasiones también por el babuino, siendo los dos sus animales sagrados. Es el dios del conocimiento y representa la Inteligencia Creadora, por lo que se le consideraba el corazón de Ra (la inteligencia creadora manifestada como el pensamiento creador), y la lengua de Ptah (la inteligencia creadora manifestada como el verbo creador).

Se le atribuye la invención del alfabeto, la escritura, las ciencias y las artes, de un modo especial las matemáticas, la astronomía, la musica y la arquitectura. Es un Dios con un marcado carácter lunar, encargado del tiempo y su medida y creador del calendario. Por este motivo, es el señor del pasado, es decir, de la historia, de la cuál lleva minucioso registro, así como señor del futuro, el destino.

En su condición de registrador o notario de todos los acontecimientos, es el Dios que anotaba el resultado de la “pesada” del alma en el juicio a que es conducido cualquier persona al morir. Esta función de registrador estaba asociada tanto a la atención como a la observación, rasgos que los egipcios consideraban distintivos de inteligencia.

Como señor de las Artes, Thot es el Dios de la inspiración, concepto este que los egipcios definían como un suave movimiento del corazón que señala el rumbo a seguir o ilumina una situación compleja. Esa inspiración era considerada como fruto de la enseñanza interior y secreta que el ser humano recibía por la puerta del corazón de parte de Thot. La presencia de la inspiración aparecía cuando se era capaz de abrir esa puerta a la percepción del orden, medida, armonía e inteligencia escondidas detrás de la creación. Así, desde esa perspectiva, a Thot se el concebía como maestro, aunque hay que matizar su condición de maestro “oculto”, es decir, aquel al que hay que reconocer detrás de las apariencias. La famosa frase “el maestro aparece cuando el discípulo está preparado” se refiere expresamente a este punto, pues la creación y su enseñanza están siempre presentes para aquel que sea capaz de leer su oculto lenguaje, pero para quien no lo conoce es como un libro cerrado.

Como señor de la medida, se le vinculaba con la arquitectura, pero especialmente como arquitecto interior, aquel que conoce el diseño íntimo de cada cosa, es decir, “su secreto interior”. A su vez, también era llamado el Mago, y por este motivo los magos egipcios lo consideraban su patrón. Esta condición de Mago no se refería a ningún aspecto sobrenatural. Para los sacerdotes egipcios, la magia era una ciencia y la concebían como “una gran fuerza creadora”.

Thot era el creador de las leyes universales que gobiernan este mundo y el otro, por ese motivo conocía los vínculos invisibles entre ambos. Estos vínculos, y los “códigos de acceso” entre un mundo y sus leyes y el otro (provisto a su vez de sus propias leyes) constituían el objeto de estudio y práctica de los afamados magos egipcios.

Como creador de los jeroglíficos o escritura sagrada era el patrón de los escribas y se le representa iconográficamente con los útiles de escriba y regía las “casas de la vida”, lugar de instrucción y enseñanza de los escribas. Otra de sus atribuciones importantes era la de ser el señor de la palabra, pues fue su boca la que emitió el primer sonido. Uno de los mitos afirma que incubó solo con su voz el huevo del que nace toda la creación. Su principal centro de culto estaba en la ciudad de Khemenu, “la ciudad del ocho” llamada posteriormente por los griegos Hermópolis o ciudad de Hermes. Este curioso nombre se debe a que Thot iba acompañado de sus “ocho almas” u ogdóada, representadas por cuatro ranas macho y cuatro serpientes hembras. Estos ocho elementos, “padres y madres del Sol” y origen de la creación, representaban los conceptos sutiles y abstractos del caos primordial en sus ocho aspectos, lo masculino, lo femenino, lo indeterminado, lo inmenso, lo infinito, la oscuridad, lo desconocido y lo lejano. Estos principios que habitan en Thot son ordenados por el dios y manifestados a través de Maat, la verdad, como expresión viva de Thot. A este dios estaba consagrado el primer mes del año, y el día concreto de su festividad las personas salían a la calle saludándose cordialmente unas a otras con las frases “la verdad es dulce” y  “la verdad cura y elimina todo mal” mientras se ofrecían a la vez unos pastelillos de miel.

Son muchas las narraciones míticas en las que el Dios Thot interviene. Como señor del tiempo aparece en el mito de los cinco días epagómenos. Cuenta la leyenda que el dios Shu (hijo de Ra) prohibió a sus hijos mantener relaciones sexuales entre ellos para que no tuvieran descendencia, por lo cual puso a la diosa Nut en el cielo y a su hermano Geb en la tierra, teniéndolos de este modo separados durante todos los días del año. Pero Thot se apiadó de su situación y retó a la Luna, que tenía computado junto al Sol un tiempo de 360 días divididos en doce meses de treinta días, a una partida de damas. Thot, señor de la inteligencia y la magia, fue ganándole tiempo a la Luna, hasta que logró reunir cinco días. Como estos días no estaban contabilizados, Geb y Nut, la tierra y el cielo, pudieron unirse y la diosa dio a luz cada día a Osiris, Set, Isis, Nephtis y Horus “el Viejo”.

Thot tiene una frecuente presencia de intermediario entre los dioses e interviene en la terrible disputa entre Horus y Set, no solo como juez decretando que Horus es el legítimo sucesor de Osiris, sino también como mago, al pegar con su saliva y dar vida después con su palabra al ojo de Horus que había perdido en la pelea con Set. Este episodio es el que origina que, para los egipcios, todas las medicinas era “la saliva de Thot”. Por último, también interviene en el mito de Osiris ayudando a Isis en las tareas de búsqueda y resurrección de su esposo. Añadir que la condición mediadora del dios se refiere a su capacidad de hacer concreto en el plano físico aquello que pertenece al plano divino, manifestándose como un “comunicador” entre ambos mundos. Los griegos lo identificaron como Hermes.

Que la Sabiduría del Tarot, Ilumine tu Destino!

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