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Hechizo Curativo

Todas  las enfermedades sean físicas, emocionales o mentales, son producidas por una energía localizada en el sitio equivocado en el momento erróneo. Los problemas empiezan cuando la persona no es capaz de conseguir su equilibrio energético. Este hechizo curativo sirve para eliminar o liberar el exceso de energía y para llevarla a su sitio y utilizarla de forma vital. Recuerda que haga lo que haga, desee lo que desee otra persona, la curación siempre dependerá de la persona que está enferma, sólo el cuerpo puede curarse a sí mismo.

A veces por diversas razones, la persona mantiene su estado enfermizo, o repite constantemente patrones de enfermedad. Sólo un cambio profundo de corazón y mente acabará con este ciclo.

Pese a superar con éxito niveles sutiles de desequilibrio, es importante comprender que el cuerpo físico puede necesitar todavía un largo período de tiempo para curarse a sí mismo. Deberías reconocer también que los pensamientos positivos pueden ser tan poderosos como todo lo demás.

Recuerda que no debes apegarte demasiado a los resultados. Tu cumple tu tarea y el universo cumplirá la suya.

Si vas a aplicar el hechizo curativo a otra persona, asegúrate de contar con su consentimiento.

OBJETOS NECESARIOS:

– Papel blanco y bolígrafo negro

– El nombre, firma, cabello u otro objeto que pertenezca a la persona que hay que sanar

– Una selección de cristales.

– Una vela.

– Incienso

– Un cuenco con agua

– Un puñado de sal gruesa

En primer lugar, crea un espacio que represente a la persona que quieres ayudar con este hechizo curativo, dibuja en el papel el contorno de una figura humana. Coloca sobre el papel el cabello u objeto de esa persona si lo tienes, piensa durante un momento en su situación y escribe su nombre y apellidos en el papel debajo del dibujo.

Coloca tus cristales con cuidado sobre el papel repitiendo la siguiente oración mágica:

“Vosotras piedras, huesos de todas las cosas, en todos los lugares, en todos los tiempos, piedras que ayudáis y sanáis, venid a mi. Espíritus sanadores, escuchad mi corazón, mostradme aquellas que pueden ayudar a (di el nombre de la persona)”.

Cierra tus ojos un momento, cuando estés preparada, ábrelos y observa tus piedras. Algunas piedras atraerán inmediatamente tu atención. Elige cuatro y apártalas. Da las gracias a las piedras restantes y retíralas.

Siéntate e imagínate a ti misma rodeada por un aura azul eléctrico, especialmente tus manos y dedos. Piedra a piedra, con cuidado y lentamente, pásalas sobre el dibujo, visualizando al mismo tiempo los desequilibrios y enfermedades en el cristal. Si quieres frases que te ayuden, es suficiente con decir lo que se te pase por la mente.

Puede ser que determinadas partes del dibujo las sientas de forma distinta. Detente en esas áreas con la piedra, dejándote llevar por tu intuición. Una vez que has hecho un barrido completo por todo el dibujo, los desequilibrios que ahora están en las piedras, han de ser devueltos al universo. Hay cuatro formas de hacerlo, con fuego, con aire, con agua y con tierra.

Las cuatro formas son igualmente efectivas, de ti depende la elegida para cada piedra.

Con fuego: pasa la piedra sobre la llama de una vela que habrás encendido con cerillas, siempre cerillas y repite: “Espíritu del Fuego, espíritu de la llama, ilumínalo todo de nuevo, equilibra todo de nuevo”

Con agua: sumerge la piedra en el cuenco de agua y di: “Espíritu del Agua, océano de purificación, llévate los escombros, llévate el polvo”

Con aire: pasa la piedra o cristal por el humo del incienso y repite: “Espíritu del Aire, aliento de la vida, trae pureza, trae alegría”

Con Tierra: cubre la tierra con sal marina o gruesa y di: “Espíritu de la Tierra, suelo de acogida, recupera la fuerza, recupera la dicha”.

Una vez purificadas, cada piedra estará libre de desequilibrios absorbidos en el proceso del hechizo curativo. Si se trata de un extremo malestar, puedes realizar el hechizo curativo cuatro veces con cada piedra, limpiándolas después de cada vuelta.

Tira la sal y el agua, apaga la vela y el incienso, agradeciendo a cada elemento su ayuda. Lava las piedras con agua fresca. Visualiza el aura azul que te rodea y observa como se expande y dispersa. Repite el hechizo curativo pasados unos días si es necesario.

Que la Sabiduría del Tarot, Ilumine tu Destino!

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